Ser Rastafari…

Ser rastafari es ser justo, honesto, solidario… ser más humano, más como el hombre era antes de que Babilonia dominara el mundo.

Ser rastafari es sentir la presencia de Jah en el mundo, sentir su aliento con cada ráfaga de viento que nos roza, contemplar su grandeza y enaltecerla.

Es difícil expresar lo que el reggae ya expresa con suficiente claridad. Como decían los Twinkle Brothers: quien lo siente lo conoce, y no se bromea con eso; tienes que sentirlo para conocerlo, ¿cómo puedes decir que lo sientes? dices que lo sientes y todavía no lo muestras; no, no lo sientes.

Más difícil es mantener ese espíritu de amor por la creación (iration en jamaicano) rodeados de hormigón y asfalto y con mínimas posibilidades de salir del laberinto urbano. De ahí surge el concepto de natty dread, que representa al rastafari “principiante” que intenta crecer y desarrollarse dentro del sistema, con un carácter luchador marcado por sus todavía cortos dreadlocks como señal de fortaleza ante Babilonia (eso sí, no todo dreadlock es rasta ni todo rasta lleva dreadlocks).

El carácter místico del rastafarismo viene marcado por el uso de la ganja, pero no como se ha dado a entender en la cultura occidental. No se usa para reírse de todo, ni para dejar de lado los problemas que no se quieren afrontar, ni como desahogo de oscuras necesidades; la ganja nos une a la creación de Jah, hace que uno forme parte de todo el Universo… pero eso mejor que lo experimente cada uno, recordando que no es un juego.

La sociedad actual ha hecho desaparecer el misticismo, esa chispa divina que todos tenemos dentro, pero que nos está prohibido hacer brillar; y lo ha sustituido por créditos, hipotecas, necesidades ficticias, burocracia, leyes injustas…

Un rastafari cree en la verdadera dimensión del ser humano, mucho más grande de lo que se nos deja creer. Un rastafari es alguien que ve más allá de lo que vemos los demás, como dice Peter Tosh: soy un hombre del pasado, viviendo en el presente y caminando en el futuro, soy un hombre místico.

Yo quiero seguir ese camino, quiero descubrir lo que hay a ese lado, salir de Babilonia. Y no sé cómo, pero confío en la guía de Jah Rastafari y en el consejo de sus profetas a ritmo de reggae. Quiero ser un rastafari.


¡Gloria a Jah Rastafari!

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